En Google Ads pagas dos cosas distintas
La primera es la inversión publicitaria: el dinero que va directo a Google cada vez que alguien hace clic en tu anuncio. Ese importe lo decides tú, lo puedes cambiar cualquier día y lo cobra Google, no la agencia.
La segunda es la gestión: lo que cuesta que alguien monte las campañas, elija las palabras, escriba los anuncios, instale la medición y vaya afinando cada semana. Conviene tenerlas separadas mentalmente, porque son partidas distintas y se justifican distinto.
De qué depende lo que pagas por cada clic
El precio de un clic no lo fija Google a dedo: sale de una subasta entre quienes quieren aparecer en esa búsqueda. Por eso varía tantísimo de un sector a otro. Una búsqueda que puede acabar en un contrato de miles de euros tiene clics caros, porque hay muchos pujando. Una búsqueda de nicho, con poca competencia, tiene clics baratos.
Hay un segundo factor que la gente suele ignorar: la relevancia. Google premia con clics más baratos a quien tiene un anuncio y una página coherentes con lo que se buscó. Es decir, una web bien hecha no solo convierte mejor: además abarata la publicidad.
Cómo calcular tu número real, gratis
Google tiene una herramienta gratuita, el Planificador de Palabras Clave, dentro de Google Ads. Le pones las búsquedas por las que querrías aparecer y te dice cuántas veces se buscan al mes y en qué horquilla de precio está el clic en tu zona. Ese es tu dato, no una media de internet.
Con eso ya puedes hacer la cuenta hacia atrás, que es la que importa: si un clic te cuesta X, y de cada tantas personas que entran una te contacta, y de cada tantos contactos uno te compra, ¿cuánto te acaba costando un cliente? Comparas ese número con lo que te deja ese cliente y ya sabes si la cuenta sale.
Cuánto necesitas para empezar
Lo justo para recoger datos suficientes antes de sacar conclusiones. Una campaña necesita un periodo de aprendizaje: con muy poco presupuesto tardas meses en saber si funciona, y durante ese tiempo estás pagando igual. Suele salir mejor concentrar la inversión en pocas búsquedas muy concretas que repartirla en muchas.
Y hay un requisito previo que no es negociable: la medición de conversiones instalada y verificada antes de lanzar. Sin ella no sabes qué anuncio trae clientes y cuál solo trae clics, así que no puedes optimizar. Solo puedes adivinar, pagando.
La pregunta correcta no es cuánto cuesta
Es cuánto te devuelve. Una campaña que gasta poco y no trae nada es cara. Una que gasta más y te trae clientes que compran es barata, por mucho que la factura sea mayor. Por eso el número que hay que mirar no es el gasto, sino lo que cuesta conseguir un cliente y lo que ese cliente deja.
Cuando eso está medido, decidir es fácil: se sube lo que funciona y se corta lo que no. Sin medición, cualquier presupuesto es un acto de fe.
Cómo lo trabajamos en Vantia
Esto es parte de nuestro servicio de Campañas de anuncios. Si prefieres verlo aplicado, en casos de éxito están los proyectos reales donde lo hemos hecho.
Si quieres, hacemos ese cálculo juntos con los datos de tu sector y te decimos con franqueza si te compensa empezar ahora o esperar.