Una web bonita y una web que vende no son lo mismo
Cuando alguien encarga una web, lo que ve al final es el diseño: los colores, las fotos, cómo queda en el móvil. Es normal, es lo único visible. El problema es que el diseño responde a una pregunta («¿se ve bien?») y el negocio responde a otra («¿esto me trae clientes?»). Son preguntas distintas y no se contestan solas.
Por eso una web puede ganar en estética y perder en resultados. No es que esté mal hecha: es que nadie midió la segunda pregunta. Y lo que no se mide, no se puede arreglar.
Causa 1: tarda demasiado en cargar
Es la más frecuente y la más invisible, porque tú entras a tu web desde tu móvil, con tu conexión, y la tienes en caché: para ti carga al instante. Tu cliente entra desde la calle, con cobertura regular, y espera. Si tarda más de tres segundos, buena parte se va antes de ver nada.
Lo bueno de esta causa es que es la más fácil de comprobar. Google tiene una herramienta gratuita, PageSpeed Insights: pegas la dirección de tu web y te da una nota de 0 a 100 en móvil y en ordenador. Si el número de móvil está por debajo de 50, ahí tienes una parte del problema.
Causa 2: no queda claro qué haces en los primeros segundos
Alguien entra en tu web. En unos segundos tiene que entender qué ofreces, a quién y qué se supone que debe hacer a continuación. Si tiene que deducirlo, se va. No porque no le interese, sino porque hay otras cinco pestañas abiertas.
Aquí el error habitual no es poner poco texto, es poner el texto equivocado arriba. La primera pantalla suele hablar de la empresa («somos una firma con más de 20 años de experiencia») cuando el visitante todavía no sabe si has resuelto su problema alguna vez. Esa frase es valiosa, pero va después.
Causa 3: hay fricción justo donde se decide
El visitante ya te entendió y quiere contactar. Y entonces se encuentra un formulario de once campos, un teléfono que no se puede pulsar desde el móvil, o un «solicita información» que no dice qué pasa después de darle. Cada paso de más pierde gente.
Este punto es el que más rápido se nota al arreglarlo, porque no hace falta más tráfico: es la misma gente que ya estaba entrando, llegando esta vez hasta el final.
Cómo saber cuál de las tres es la tuya
Se sabe midiendo, y se puede empezar hoy sin gastar nada. PageSpeed Insights te dice si es velocidad. Google Analytics te dice cuánta gente entra y cuánta se va sin tocar nada. Y una herramienta de mapas de calor te enseña hasta dónde bajan y dónde se paran.
Cuando tienes esos tres datos delante, la conversación cambia: ya no se discute si la web «gusta», se ve en qué punto exacto se pierde la gente. A partir de ahí, arreglarlo es trabajo concreto.
Cómo lo trabajamos en Vantia
Esto es parte de nuestro servicio de Optimización Web. Si prefieres verlo aplicado, en casos de éxito están los proyectos reales donde lo hemos hecho.
Si quieres, le echamos un vistazo a la tuya y te decimos cuál de las tres es tu caso. Sin compromiso: te lo contamos aunque sea algo que puedas arreglar tú mismo.